Comienza por hacer un análisis despiadado de tí mismo, de tus defectos y virtudes.
1. ¿Tienes una tremenda fuerza de voluntad?
2. ¿Estás dispuesto a desempeñar, en un momento dado,
cualquier papel en tu propia empresa?
3. ¿De telefonista a contable, de cadete de recados
a vendedor?
4. ¿Estás dispuesto a renunciar a los próximos fines de
semana porque el nuevo trabajo te va a absorber todo
el tiempo de que dispongas?
Ten claro que si decides hacer una empresa y no es hijo ni pariente de un sultán, tienes que trabajar duro y muchas horas.
¿Porque crear una empresa?
¿Estas convencido que puedes ofrecer un producto o un servicio nuevo a un precio competitivo?
¿Conoces a tus competidores potenciales?
¿Cómo elegir el negocio que formará parte de tu vida a partir de ahora?
Muchas personas que confían al azar el momento principal de crear su empresa, aseguran que quieren crear un negocio y luego piden una sugerencia sobre el negocio adecuado.
Es como si una persona te dice que se quiere casar y después te pregunta si le puedes presentar a alguna amiga.
Tu tienes que construir tu idea de empresa alrededor de tus experiencias, capacidades y aptitudes.
El mercado requiere especialización y conocimientos del producto o servicio que vas a proponer.
En la actualidad crear un emprendimiento tiene una gran dosis de incertidumbre dado que la competencia es despiadada y las cosas no son fáciles.
Viabilidad
No basta con crear simplemente una empresa, sino que se trata de asegurar su viabilidad y su futuro para que los recursos dedicados no se malgasten inútilmente.
Analiza tu idea
No te dejes deslumbrar por promesas de beneficios alucinantes. Y no te fíes demasiado de esos amigos fantasiosos. El único juez soberano y auténtico es el mercado. Y su determinación. Junto con la experiencia y la intuición comercial, valen más que mil consejeros.
Etiquetas: de, ideas, motivacion, negocio
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